Santuario-Forja de la Sacristanía

Los Caballeros Imperiales son voluminosas máquinas de guerra y su despliegue requiere una serie de sistemas especializados. Algunas Casas desembarcan sus armaduras en naves de transporte de sus propias flotas, otras son lanzadas en enormes fortines de desembarco o equipadas con retrocohetes de reentrada que amortiguan la caída desde la órbita. Algunas Casas del Questor Mechanicus incluso conservan antiquísimos teletransportadores capaces de hacer aparecer su Caballeros en el campo de batalla.

Se cual sea el método de inserción, una vez desplegados los Caballeros necesitan suministros, munición y puntos francos para reabastecerse durante un servicio prolongado en una zona. Para ello los Sacristanes despliegan enormes estructuras semi-portátiles que manejan por control remoto como bahías de atraque. Equipada con células de energía de alta capacidad, depósitos de munición y todo lo necesario para recargar tanto las armas como los núcleos de plasma de los Caballeros así como efectuar reparaciones de emergencia, el Santuario-Forja de la Sacristanía es el puntal en el que se apoyan las operaciones de estos gigantes blindados.
Forja-AltarEn el juego

Los Santuarios-Forja tienen un uso limitado en partidas competitivas, aunque pueden ser un excelente elemento en el que basar una batalla temática. En esencia, un Caballero puede atracar en ella para llevar a cabo alguna de las operaciones de reabastecimiento, lo que significa pasar un turno entero con un Caballero prácticamente desactivado. Un ejército puro de Caballeros Imperiales rara vez podrá permitirse prescindir de alguno de ellos, a menos que sea para efectuar una maniobra como con la Estratagema ¡Marchad!, de modo que los Santuarios-Forja tienen mejor uso en ejércitos combinados donde los Caballeros no lleven todo el peso de la lucha.

Las operaciones que pueden efectuarse en un Santuario-Forja de la Sacristanía son las siguientes:

Forja-Altar1

Ritual de Reparación
Los suministros del Santuario sirven para reparar parte de los daños sufridos por las armaduras de Caballero. Además, los agentes del Imperio instruidos en los ritos del tecnosacerdocio de Marte saben manejar los auto-servidores para que el ritual sea más efectivo. Esta opción pone de manifiesto lo conveniente de utilizar el Santuario-Forja en ejércitos aliados, especialmente aquellos que disponen de dichos agentes como Marines Espaciales, Guardia Imperial o Adeptus Mechanicus.

Forja-Altar2

Ritual de Recarga
Quizá el ritual más fácil de aprovechar, los depósitos y micro-manufactorums de munición permiten a cualquier Caballero recargar sus armas. Con sus cargadores repletos, el Noble puede descargar una ráfaga a máxima potencia la próxima vez que dispare. Esto puede ser de gran ayuda para asegurarse de que armas con una cadencia de fuego habitualmente errática efectúan una andanada más fiable, especialmente armas principales de alta potencia como la Lanza Volcán o el Cañón Termal. El Cañón de Conflagración también sería un buen candidato.

Ritual de Abastecimiento
Las células de plasma pueden recargar el núcleo del Caballero a niveles óptimos, permitiéndole forzar la marcha durante un tiempo para aumentar su velocidad punta. Quizá sea la opción más difícil de aprovechar, ya que el Caballero podría ganar más terreno simplemente moviéndose en lugar de detenerse junto al Altar para reabastecerse y cualquiera de los otros dos rituales parecen más provechosos.

Forja-Altar3

Los aspectos más fáciles de aprovechar de un Santuario-Forja son el hecho de que se trata de un elemento de escenografía, con lo que proporciona un punto de cobertura elevado para los aliados, y el Ritual de Recarga.

Lo más práctico es colocar el Caballero al que se quiere recargar directamente en el Santuario-Forja durante el despliegue e invertir el primer turno en el Ritual de Recarga para preparar un ataque, de modo que las armas de largo alcance podrán sacar provecho inmediato. Si el enemigo tiene el primer turno y logra dañar al Caballero, puede efectuarse el Ritual de Reparación en su lugar para paliar los daños.

Resulta difícil de creer que utilizar el Santuario-Forja sea mejor idea que simplemente actuar con los Caballeros, pero en muchas ocasiones el adversario dejará unidades sin desplegar para que aparezcan por sorpresa, ocultará sus unidades más importantes durante los primeros turnos o todo ello a la vez. En estos casos en los que no hay objetivos a tiro dignos del armamento de un Caballero, puede resultar rentable preparar un ataque realmente fiable en lugar de desperdiciar los disparos de armas principales de alta potencia como un Cañón de Batalla Rápido, un Cañón Termal o una Lanza Volcán en enemigos de perfil bajo.

En cualquier caso, cuanto más avance la batalla más costoso será dejar un Caballero parado, por lo que cualquier operación más allá del primer o el segundo turno será una apuesta peligrosa. Además, si el enemigo logra asaltar al Caballero mientras tanto podría dejarlo atrapado contra la propia estructura del Santuario, empantanándolo durante más tiempo del calculado; motivo por el que desplegar el Santuario demasiado cerca del enemigo para recargar un arma de alcance más corto supone un riesgo.

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